En Spa Gratitud no elegimos un láser: elegimos el láser correcto para tu piel. Por eso nuestro protocolo de depilación es 2 en 1: combinamos la tecnología diodo y ND YAG en una misma cabina, y decidimos cuál usar según el fototipo de tu piel, el grosor del vello y la zona a tratar.

Entender la diferencia entre ambos no es técnico por técnico: es la razón por la que unos tratamientos funcionan y otros solo irritan la piel. Aquí te contamos, sin rodeos, cómo pensamos cada sesión.

¿Qué es el láser diodo?

El diodo emite una longitud de onda (habitualmente 808 nm) muy absorbida por la melanina del vello. Es rápido, cómodo y tremendamente eficaz en pieles claras, medias y en zonas amplias donde el vello es más grueso.

“El diodo es nuestro caballo de batalla para el vello grueso en zonas grandes. Pero no es el único protagonista.”

¿Y el ND YAG?

El ND YAG trabaja a 1064 nm: una longitud de onda que penetra más profundo y que la melanina de la piel absorbe mucho menos. Eso lo vuelve el aliado seguro de las pieles morenas y oscuras, donde otros láseres podrían quemar.

Cómo decidimos cuál usar contigo

No improvisamos. En tu primera sesión evaluamos el fototipo de tu piel, el color y grosor del vello y la zona. A veces usamos diodo en un muslo y ND YAG en el rostro de la misma persona: el protocolo se diseña a tu medida, no al revés.

Por eso insistimos en las fichas de tratamiento por clienta: tu progreso se sigue sesión a sesión, y el equipo ajusta la energía conforme el vello retrocede.

Una nota de cuidado

Antes de cada sesión revisamos bioseguridad e higiene en la cabina. Y entre sesiones, tú también cuidas el resultado: evita el sol sobre la zona tratada, hidrata y deja crecer el vello lo justo para que el láser lo encuentre en su raíz.

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